Monte Takao + Nakano Broadway: Un WAAAAH y un BLUUUUF

martes, 6 de marzo de 2018

De todos los lugares nuevos que visitamos en este viaje, el que más nos encantó fue, sin duda, el monte Takao. A apenas una hora desde Tokyo, es una excursión de día muy recomendable incluso si pisáis Japón por primera vez. Para mí es mejor que Nikko y que Kamakura, que son las ciudades que suelen recomendar todas las guías como excursión desde Tokyo.

El monte Takao no es demasiado conocido ni popular entre los turistas...y seguramente esa sea la clave de su encanto. 

Y es que, en mi opinión, esta pequeña montaña tan cerca de Tokyo lo tiene todo.

- Ruta de senderismo para quien quiera poner a prueba sus piernas.
- Un pintoresco telesilla para quien prefiera subir cómodamente.
- Una cima con unas vistas preciosas donde, con suerte y si el día es claro, puedes divisar el Fuji. 
- Templos preciosos, consagrados la gran mayoría de ellas a criaturas del folklore japonés (especialmente a los Tengu y a los Kappa).

Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí van unas cuantas...

Para llegar es tan sencillo como coger la JR Chuo line hasta Takao Station, y en unos 50 minutos te plantas allí. Si tienes JRP el trayecto está totalmente cubierto y si no, sólo cuesta 540 yenes). Una vez allí se debe hacer un breve transbordo a la Keio line para llegar a Takaosanguchi Station (120 yenes, 2 minutos).  Un trayecto sencillo y barato.

Nada más bajar te darás cuenta de que es un destino muy popular entre los Tokiotas, por lo que yo evitaría ir en fin de semana. Si vas un día laborable, como nosotros, lo más que verás son jubilados aficionados al trekking. 
Mapa de rutas que te encuentras nada más bajar en la estación del tren. 

Detalle de un templo en la misma base del monte

Se ve que hay ardillas voladoras...pero no vimos ninguna :(
Como todas nuestras ganas de andar habían quedado bien cubiertas con la aventura del Fuji...decidimos coger el telesilla. Además tenía pinta de ser muy divertido. Así que cómodamente sentados como dos abuelitas más llegamos a la parte de arriba. ¡Que no la cima! Para la cima hay que andar un buen trecho que no te lo quita nadie. Digamos que el telesilla te ahorra el 50% del camino aproximadamente.


Una vez arriba visitamos un pequeño parque de monos...que nos encanta ver monetes a nosotros...y tras la visita al parque de monos de Arashiyama en Kyoto teníamos...mono? XD

El trenecito del despioje
En los alrededores del parque había plantadas un montón de hortensias...lástima que nuestra visita no coincidía con el periodo más bonito de floración...

Hortensia
Hortensia abriéndose 

Monete que no pide pan
Siesta a la japonesa
El camino de subida hacia la cima es muy agradable, salpicado de templos y de puestos para tomar algo. No resulta muy cansado siempre y cuando no te importe subir un poco de cuesta y unas cuantas (unas cuaaantas) escaleras.

Yo de camino a Takao San 
Estatuas Jizo salpicaban los caminos

Uno de los motivos por los que Takao San me pareció tan diferente y tan curioso, fue por el hecho de la constante presencia de las figuras mitológicas del Tengu y el Kappa, que no había visto anteriormente en ningún templo en Japón. Estos seres están muy conectados con la naturaleza (el Kappa con el agua y el Tengu con las montañas) y los japoneses acuden a ellos en busca de fortaleza y sabiduría.

Representación de Tengu
Representación de Kappa
Altar shintoista 
Complejo de templos 
Tablillas de los deseos


Y por fin llegamos al templo principal, que está poco antes de llegar a la cima. Simplemente espectacular. Un santuario budista, ricamente decorado, y donde tuvimos el privilegio de participar en una misa y escuchar los relajantes sutras recitados por los monjes, a los cuales no incomodará nada vuestra presencia siempre y cuando os abstengáis de tomar fotos o grabar y guardéis silencio.


Otro Tengu...con cara de malas pulgas
A las palomas también les gustaba estar allí 
Sandalia normal vs Sandalia Tengu
Inari, uno de los principales Kamis shinto.
Tras una breve ascensión, llegamos a la cima, donde no se veía el monte Fuji pero las vistas eran preciosas. En sí en la cima no hay mucha cosa, una pequeña sala-museo con explicaciones sobre la flora y fauna del lugar, un merendero y un mirador. El auténtico atractivo de esta montaña está en la subida en sí misma.

A punto de llegar a la cima 
Señor de cartón-pluma que se alegra por nosotros...

Monjes volviendo de una ceremonia

Lavar el dinero en esta fuente se supone que atrae la abundancia económica... pero ricos de momento no somos así que su eficacia es más que dudosa a estas alturas jejeje

Volvimos a bajar en el telesilla, donde nos hicimos una foto de esas impresas como recuerdo, del estilo de las que te hacen en los parques de atracciones. Algo muy gaijin...pero permitámonos ser gaijins de vez en cuando... ("gaijin" es "guiri" en japonés)

De vuelta a Tokio bajamos en la estación Nakano, ya que nos habían hablado muy bien del centro comercial Nakano Broadway como zona friki alternativa a Akihabara. Y lo cierto es que alternativo es...pero no para bien.

Todo lo que nos encantó el Monte Takao...lo tuvo Nagano Broadway de decepcionante. Lo cierto es que hay muchas tiendas frikis, pero muchas de ellas se dedican a un coleccionismo muy alternativo, exclusivo, y muy muy caro. Si buscas juguetes antiguos y piezas de autentico coleccionista sin duda es tu lugar, pero no vayas buscando figuras de animes de moda a buen precio ni cosas así... Eso sí, es todo tan especializado que incluso hay varios Mandarakes y cada uno de ellos se dedica a un tipo de producto específico. Supongo que si buscas cosas antiguas y muy concretas este quizás sí, sea tu lugar. Pero no te esperes gangas porque saben muy bien lo que venden.

Que utilicen memen en publicidad seria...XD

Nakano Broadway

Un punto a favor de Nagano Broadway es que la comida estaba rica y era muy barata

La tienda Mandarake, muy vistosa.

Probando más bebidas rarunas

Y esto es todo por ahora... ;) MATA NÉ! 

Kamakura: mucho más que el Gran Buda

sábado, 20 de mayo de 2017

Si alguna vez habéis oído hablar de Kamakura, seguramente la asociéis inmediatamente al Gran Buda de Kamakura, uno de los lugares turísticos más conocidos de Japón. Tuve ocasión de visitarlo allá por 2008, en mi primer viaje. En aquella ocasión sólo le destiné una tarde así que mi visita a Kamakura se redujo a una breve visita al famoso Daibutsu. Y Kakamura, que fue durante un tiempo capital de Japón , tiene mucho más que ofrecer.

Aquella mañana desayunamos todo lo que pudimos, ya que las visitas a los templos (que suelen cerrar entre las 16 y las 17h) no son muy compatibles con parar a comer a mediodía. 

Edoya delicatessen
A Kamakura se puede llegar con el Japan Rail Pass sin ningún problema. Una vez allí hay un tren (Enoden) que te deja en los puntos clave, así como una red de autobuses. Nosotros compramos un bonobus, y lo aprovechamos bastante. Nos permitió ver bastantes templos sin caminar en exceso bajo el sol de justicia de aquella mañana de agosto. En Ise habíamos aprendido la lección...

Nuestra primera parada, por supuesto, fue el Gran Buda. El segundo más grande de Japón en posición sentada (por detrás del de Nara). Aunque este, al estar al aire libre, resulta mucho más impresionante.


Este señor creo que estaba ofreciendo a su retoño como tributo...XD

Nuestra siguiente parada fue el templo budista Hase-Dera.

Este templo tiene unos preciosos jardines exteriores, donde destacan infinidad de esculturas y figuritas Jizo, así como pequeños altares shintoistas. La verdad es que el recinto del templo es enorme, y da para pasarse un buen rato observando cada detalle. La estatua de Kannon que alberga en su interior, no menos impresionante, convierte a este templo en un imprescindible si visitas Kamakura. Además está relativamente cerca del Gran Buda así que...¡no os lo perdáis!






Que me gusta a mi un tori rojo...
Por tener, hasta una cueva tiene...con mini estatuillas de Benzaiten, la única deidad femenina de los 7 dioses de la Fortuna.



Nuestra siguiente parada fue el templo Hokikuji, famoso por su impresionante jardín de bambú.
Pilla un poco a tomar por el ojete pero para eso teníamos el famoso bonobús jeje. Y vimos algún templo más...cuyo nombre ya ni recuerdo. Alguno fue una mala elección...y es que Kamakura tiene tantísimos templos que es difícil decidirse...






A lo loco en Kamakura

Me encantan las lagartijillas de cola azul japonesas...
Cartel verídico: No acojonéis a los niños con vuestros tatuajes, macarras!!!
Señora mayor limpiando bosque...un clásico...
Interior de uno de los últimos templos que visitamos


Una vez los cerrados los templos, tocaba coger el tren hasta nuestro siguiente destino...Yokohama. Es muy recomendable combinar Kamakura y Yokohama ya que te pilla de paso para volver a Tokio...y así se optimiza el tiempo. Además, Yokohama tiene mucho que ofrecer y un encanto especial. Yo no esperaba mucho de la visita y me encantó. El puerto (Minato Mirai) me recordó mucho a Odaiba (Tokio), con sus centros comerciales, sus pequeños parques de atracciones...sus luces...es el típico lugar de cita romántica en un anime shojo manga. Imprescindible montar en la noria.

Unos kakigoris para refrescanros en el tren
Sí...lo que ves es un edificio vinilado con un Pikachu enorme. Y había más de uno. Y es que en Kamakura cada año en agosto hacen un evento de Pikachus bailarines...lástima que nosotros no pudimos ir porqué a esas alturas ya nos tocaba volver a España...
 
Pika pi!

Minato Mirai
Atarceder en Yokohama.  Si el día es claro...se puede ver el Fuji
En una especie de parque de atracciones chiquitín

Nos montamos en la noria, que me pareció más bajita que la de Odaiba pero estuvo muy guay porque pudimos ponernos en la cabina de cristal...donde todo es transparente...¡hasta el suelo! No apta para gente con vértigo.



momento shojo manga
Por cierto, llevaros una chaquetita. Dentro de la noria tenían el aire acondicionado a tope y el contraste con el bochorno del exterior era muy intenso.

Luces nocturnas
Nos montamos en la montaña rusa, que estaba bien pero a mi me gustó más la de Tokio Dome, aunque hay que reconocer que las vistas eran muy agradables y lo pasamos muy bien. En general toda la zona es estupenda para pasear y pasar una tarde de verano muy agradable.


Era tan moñas lo del corazón que no pudimos resistirnos...
Noria desde abajo


 Una vez oscureció cogimos el tren de vuelta a Tokio. Hicimos paradita en Akihabara, donde no nos dio tiempo a ver muchas tiendas (era algo tarde) pero sí pudimos acercarnos al restaurante de ramen donde en el anterior viaje no fuimos capaces de terminarnos la cena. Aunque Amir escogió mal su plato, que era frío... Y ojo, que estaba muy bueno...pero es que con el aire acondicionado a tope apetecía mucho más un ramen calentito...la verdad. Eso sí, esta vez no sobró nada. Ramen 0 - Nosotros 1. 




Y con esto y un vistazo...hasta la próxima entrada. Ya queda poquito para acabar...pero ya sabéis que en las crónicas japonesiles nunca diremos adiós...siempre es un "mata ne" (hasta luego).