Haciendo planes...

domingo 24 de mayo de 2009

A pesar de que mi precaria situación económica actual no me permite hacer grandes planes para mi próximo viaje a Japón...ni mucho menos ponerle fecha...no significa que no piense en ello, y a mi manera voy haciendo planes...para cuando llegue ese momento. Supongo que es mi manera de mantener el sueño vivo, el hacer planes...

Como quiero mantener relativamente vivo este blog...(pues necesitaré hacer uso de él cuando el sueño del "retorno" se haga más palpable...) he decidido que iré apuntando aquí todas aquellas cosas que quiero hacer en el segundo viaje. Algunas son cosas que ya hize y quiero repetir, otras son cosas que no tuve oportunidad de ver/hacer en el 1º viaje y que tengo pendientes. Y otras...nuevos lugares que visitar que voy descubriendo. El haber visto ya los sitios "obligatoriamente turísticos" me da cierta libertad de cara al segundo viaje...

Pero no me enrollo más y voy con la lista (que irá aumentando a medida que vaya añadiendo cosas).

PLANES PARA MI 2º VIAJE A JAPÓN

-Ir en otoño.
-Ir a Hiroshima, y visitar la isla de Miyajima (si puedo, hacer noche en la isla...)
-Visitar Kawagoe, una pequeña ciudad cerca de Tokyo que conserva gran parte de la arquitectura tradicional de la época Edo.
-Ver el Fuji de cerca. Ya no digo subirlo...pero si estar cerquita, que la última vez sólo lo pude ver desde el Shinkashen.
-Visitar el balneario Yunessun, y echar un vistazo a Hakone ya que estoy allí. De hecho todo lo anterior puede juntarse (ver el Fuji, excursión y balneario en la zona de Hakone)
-Visitar la Tokyo Tower: Lo sé...es un poco parida, pero durante nuestra estancia en Tokyo sólo pude divisarla de lejos el día que fuimos a Odaiba...y me supo a poco.
-Volver a Odaiba con más tiempo...para pasar allí el día. (Me pareció una de las zonas más curiosas y entretenidas de Tokyo.
-Visitar la montaña Nokogiri. Allí se encuentra el Buda de piedra más grande de Japón...y por lo poco que he podido leer sobre ella me recuerda al monte Shosha...esa sensación de espiritualidad que sólo se siente en ese tipo de lugares. Se encuentra a hora y media de camino desde Tokyo.
-Visitar Osaka. Dani estuvo en su 2º viaje y me habló maravillas.
-Ir a algún parque de atracciones. Tengo preferencia por "Hello Kitty Land"...soy así de moñas. XDDDD
- Ouchijuku (aunque veo difícil visitarlo porque queda algo lejos...pero me pareció curioso este pequeño pueblo totalmente tradicional y perfectamente conservado).
-Visitar Uji ... donde se encuentra el popular templo de las monedas de 10 yenes.
-Ir a hacer el burro a un karaoke.
-Superar la vergüenza de los sex-shops japoneses y comprarme algún cosplay más...
-Comprarme un kimono completo (incluidos zapatos de madera).
-Comprar...comprar...comprar...comprar XD

Ya iré añadiendo cositas...jejeje.

Mata ne!!!

5 de abril de 2008 (Rumbo a Barcelona)

domingo 22 de marzo de 2009

No se me ocurre mejor día que hoy (justo hoy hace un año desde que nos embarcamos en esta aventura japonesil...) para "cerrar" las crónicas, contándoos como fue nuestro último día de viaje...aunque no haya mucho que contar porqué la gran mayoría de él se desarrolló en un avión. jejeje.

Por supuesto el que se terminen las crónicas no significa que quiera dar por zanjado este blog. Como voy a volver a Japón (sí o sí, jeje) necesitaré un lugar para seguir con las crónicas, y relatar los preparativos del viaje. Mientras ese deseado regreso se produce (que puede pasar desde un año hasta...una eternidad XD) me dedicaré a hablar de lo que más me gusta, que es Japón y todo lo que le rodea. También apuntaré aquí los lugares que me gustaría visitar...como van mis progresos con el japonés...en definitiva un poco de todo, intentando no desviarme del tema principal del blog.

Pero antes...remontémonos al 5 de abril del año pasado.

Nos levantamos más temprano que ningún día, a eso de las 5 de la mañana, pues aunque quedarnos era una idea tentadora, en el fondo sabíamos que era mala idea perder el vuelo de regreso a casa. Ya teníamos las maletas hechas, por lo que en no demasiado tiempo nos vestimos, recogimos todo y salimos del Edoya. Nos despedimos con la mirada de aquel lugar se en pocos días se había convertido en nuestro hogar, y se hizo extraño, muy extraño pensar que esa noche ya no íbamos a dormir en nuestros futones.

Nada más salir a la calle nos sorprendió la claridad. No en vano estábamos aún en "el país del sol naciente", y nadie hubiese dicho que eran las 5 de la mañana. Eso sí, la tranquilidad de las calles era abrumadora, sólo de vez en cuando nos cruzábamos con alguna japonesa que regresaba a casa con aire cansado, renqueando en sus tacones...seguramente volviendo de una noche de bares...De camino entramos en un Lawson y compramos las últimas provisiones para desayunar.

Cogimos el metro hasta la estación principal de Tokio, donde cogeríamos el Narita Express. No hay mucho que contar sobre este rato, basta vernos las caras. XD

El reloj de la estación...para que veáis que no miento respecto a la hora.

Carillas largas...

Esperando el metro en la estación de Ueno

Tokio in the morning...

Antes de coger el Narita Express, algunos canjeamos nuestra tarjeta Pasmo, y nos devolvieron el dinero de la fianza. Otros, se la guardaron de recuerdo. Nuestro tren llegó con puntualidad japonesa. De hecho salió uno 2 minutos antes y...de haber estado en otro país, nos habríamos equivocado. Pero en Japón si el tren llega a y 38 min, llega a y 38, no a y 35. jejeje

Intenté mantenerme despierta en el Narita Express, disfrutando de la visión de las calles japonesas por la ventanilla, pero el madrugón dolía y acabamos todos cayendo dormidos (de hecho es inquietante como, durmiéndonos siempre, nunca nos pasáramos ninguna parada en todo el viaje, jeje)

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Mi último Van Houten Cocoa...snif...echaré de menos su sabor. Totalmente diferente a cualquier otro batido de chocolate.


Llegamos a Narita con bastante tiempo, pues nuestro avión aún no tenía puerta asignada. Pasado un rato, tuvimos que hacer una cola enorme para pasar el primer control de seguridad. Tuvimos suerte, dentro de lo que cabe. Sólo Meritxell tuvo algunos problemillas para pasar...de hecho, sería el inicio de un viaje de vuelta bastante caótico para la pobre...

Una vez establecido el "campamento base" en la puerta de embarque, nos dimos cuenta de que nuestro vuelo estaba un pelín retrasado. Como nos sobraba tiempo, y aún nos quedaban yenes por gastar, íbamos por turnos a dar vueltas por las tiendas del aeropuerto, comprando algún que otro recuerdo de última hora, y también comida para picar. La mayoría acabamos comprando pastelitos y dulces, pues es la típica cosa que acabas dejando para última hora por miedo a que se estropeen. Yo por mi parte también me comí una hamburguesa (rarísima, por cierto...) y compré un onigiri para comérmelo en el avión. Al final me habían sobrado poco más de 1000 yenes, por lo que guardé las monedas que me quedaban de recuerdo, junto a un billete de 1000 yenes.

Narita...enoooorme aeropuerto

Dani haciendo guardia en el "campamento base"...prácticamente sepultado por

Como véis, las bolsas se llenaron hasta el límite de sus posibilidades. Aún puedo oir costuras crujir...


Subimos al avión, y empezó la tortura. Para empezar despegamos algo más de una hora tarde...por lo que nuestro tiempo para hacer el transbordo se reducía. Meritxell, que cogía otro enlace distinto...no pudo llegar a tiempo y tuvo una movida increible para llegar a Barcelona.

De las 12 horas de vuelo...recuerdo poco, y eso que no dormí absolutamente nada (eso de que para tu cuerpo sean las 12 de la noche pero te siga dando el sol en la cara...era demasiado desconcertante XD). Como estaba en pasillo, aproveché para levantarme más y darme pequeños paseos por el avión, aliviando así las piernas de estar tanto rato sentada. Recuerdo comer muchas veces (hasta el punto de no saber que comida era la que nos estaban dando...si desayuno, cena o que...) y ver un par de pelis (dios mio que mala es "Soy leyenda"...) La verdad es que el viaje de vuelta se me hizo bastante más largo que el de ida. Pero eso es algo que suele pasar, en el de ída la emoción hace que lo vivas de forma distinta, y que disfrutes más del viaje. En el de vuelta sólo quieres llegar YA a casa. jejejeje

Montañitas japonesas


Adiós Japón...snif

Sobrevolamos zonas donde debía hacer un pelín de frío...XD

Aterrizando en Londres...POR FIN

Al llegar a Londres estábamos francamente cansados, y algo agobiados porqué no íbamos lo que se dice sobrados de tiempo para coger el enlace. Vamos, las condiciones ideales para que a una de las "entrañables" personas de seguridad se le antojara examinar el equipaje de Luis detalladamente. No sólo nos quitó unas espadas pequeñitas de juguete (que erán de plástico!!!!) porqué podían hacer daño (¿WTF! y los juegos de cuchillos completos que vendían en el avión?) sino que además fue bastante desagradable, y no se daba prisa por mucho que le insistieramos en que teníamos mucha prisa. Fue un momento para olvidar, la verdad, y el cansanció -al menos en mi caso- hizo que nos pudiésemos de bastante mal humor.

Poco después cogimos un autobús que nos llevaba a la Terminal adecuada, donde nuestro vuelo ya hacía rato que estaba embarcando, por lo que tuvimos suerte de no perderlo. Del vuelo a Barcelona no recuerdo apenas nada, pues Luis y yo caimos dormidos al instante, y no nos despertamos ni para tomar la cena que nos daban.

Y por fin...Barcelona desde las alturas. La rutina y nuestras vidas nos esperába allí abajo.


Uno de nuestros grandes miedos (la pérdida de maletas) por suerte no se cumplió, y tras esperar un ratito pudimos recoger nuestras cosas, especialmente aquel pedazito de Japón que traíamos con nosotros, en forma de regalos y recuerdos.

Nuestros respectivos padres habían tenido la amabilidad de irnos a recoger, por lo que allí nos despedimos. Se hizo un poco raro, después de haber convivido juntos aquellos 15 días, en aquel lugar tan especial que es Japón. Creo que eso formó un vínculo entre todos que nunca se perderá.

Cuando llegué a casa, intenté atropelládamente explicarle a mis padres muchas cosas...todo lo que había vivido y conocido...pero...de repente mi cuerpo me recordó que llevaba más de 24 horas sin dormir...por lo que dejamos los regalos, las fotos, las anécdotas...para el día siguiente.

Lo que sí es cierto es que uno nunca es el mismo cuando vuelve de un viaje así. Un viaje siempre te enriqueze, en todos los sentidos, y te enseña muchas cosas, sobre los demás y sobre ti mismo.

Por mi parte...no sólo dejé en Japón una gorra olvidada y un paraguas. Dejé allí parte de mi. Pero también me traje muchas cosas conmigo. Materiales y, las más importantes, las que llevaré siempre dentro. La experiencia de todo lo visto y todo lo vivido. La promesa de que aquello sigue allí esperando que algún día volvamos. Y volveremos.


FIN





4 de abril 2008: Snif...último día....sniiiif

jueves 26 de febrero de 2009

Este fue un día de lo más extraño. Nuestro último día en Tokyo, nuestro último día en Japón antes de volver a la rutina...La verdad es que era muy fácil ponerse triste, pero procuramos sacarle el mayor jugo posible, y disfrutar hasta el último minuto.

Esa mañana el grupo se separó por primera vez. Ya desde la planificación del viaje a Judit y Jose les hacía mucha ilusión ir a ver el Gran Buda de Ushiku , una gigantesca figura de 120 metros de altura (para que os hagáis una idea, es 3 veces más grande que la Estatua de la Libertad de NY). Luis y yo, sin embargo, estábamos un poco agotados de excursiones y Budas...y nos apetecía mucho pasear por Tokio sin más...disfrutando de aquella ciudad inmensa, donde en cada rincón encontrabas algo fascinante. Y es que me quedaba con la sensación de dejar tanto...tanto por ver...

Los demás (Judit, Jose, Txell y Dani) se levantaron temprano, pues tenían que llegar a Ushiku que está a las afueras de Tokyo, y no fue hasta mediodía que nos volvimos a reunir. Luis y yo nos levantamos un poco más tarde, y disfrutamos de nuestro último desayuno en el Edoya (sniiiiif).

Después salimos del Ryokan sin muchos planes prefijados...Hacía un día estupendo, un precioso día de primavera soleado, y Tokyo nos esperaba. La sensación era fantástica. Nos decidimos por volver a Shibuya, pues la última vez que fuimos estuvimos muy poco tiempo, y además llovía por lo que me apetecía volver a echar un vistazo por allí, y volver a cruzar su famoso cruze, esta vez sin paraguas. El ambiente al llegar a Shibuya era muy tranquilo, se notaba que era día laborable, nada que ver con un domingo por la tarde, que está a rebosar de adolescentes que van de"shopping". Aún así, uno se queda embobado mirando las grandes pantallas gigantes.

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Una vez allí, después de visitar el "Shibuya 109" (para ir al baño...por cierto, un centro comercial con lavabos en cada planta e inmaculadamente limpios...aynx...añoro Japón...aquí ya ni en el "Fnac" te dejan ir al lavabo sin haber comprado algo...) nos pusimos a caminar un poco sin sentido...en busca de cosas curiosas. Y sí, cosas curiosas encontramos...pero nos daba miedo alejarnos demasiado del metro, y perdernos. Y creedme, aunque suene divertido no nos apetecía perdernos los dos sólos en Tokyo. XD Así que volvimos al metro. Como habíamos quedado a mediodía con los demás en Asakusa (para volver a comer en el italiano de la noche anterior) decidimos ir yendo para allí. No habíamos visitado su templo y era un lugar con mucho ambiente, más aún con el día tan soleado que hacía. Así que cogimos el metro hasta allí. Curiosamente era la otra punta de la linea, (Asakusa estaba totalmente al otro extremo de la ciudad) pero llegamos sorprendentemente rápido (otra de las cosas que me fascina de Tokyo es lo rápido que va el metro...)

Una vez allí visitamos el templo Sensouji, que por primera vez pudimos ver abierto y a la luz del día. Había bastante más gente de la que esperábamos, normal tratándose de una zona tan turística. Nos entretuvimos comprando los últimos recuerdos para la familia en sus tiendecitas, y comprando tentempiés en los puestecitos de comida, que son una de las principales atracciones de la zona.


La verdad es que la zona estaba preciosa, en plena primavera. Las flores de los cerezos, que ya llevaban muchos días florecidas, empezaban a caerse, lo cual nos dejó estampas preciosas. Los pétalos caían en tal cantidad que parecía que nevaba, y uno no podía evitar sentirse en medio de una escena cursi de un shojo manga.


Y lo siento por el dueño de la casa y su cartel de "No fotografiar"... era demasiado bonito como para dejarlo pasar, hasta grabamos un video por si en las fotos no se apreciaba la "llúvia".

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A lo tonto se nos había pasado la mañana, y nos dirigimos al lugar donde habíamos quedado con el resto del grupo. Una vez estuvimos todos juntos, además de hacer una última visita a la Totoro Shop y contarnos las aventurillas de la mañana (Dani vino emocionado porqué la hija de Miyazaki les había pedido un taxi y le habían llamado "Dani-San"...XDDDD en fin...). Nos dirigimos al restaurante italiano, que como ya comenté en la entrada anterior, estaba genial, muy bien de precio y muy rico todo. Era nuestra última comida en Japón, así que no escatimamos y pedimos muchísima comida. Incluso nos trajeron un plato de más, que aceptamos gustosamente puest...ya no iba de ahí. XD La verdad es que la mesa estaba a rebosar de comida, es una lástima que a nadie le diera por hacer fotos de aquel momento. El que si que flipó fue un entrañable señor mayor que había en la mesa de al lado (compartiendo una ensaladita con su señora), y que puso cara de alucine al ver llegar tanta comida, y nos preguntó de donde éramos (imagino que por si veníamos de algún país tercermundista o algo...XD). Por increible que parezca nos lo comimos todo, y salimos de allí más que satisfechos.

¿Y donde pasamos la última tarde en Tokio?...La duda ofende. Y así cogimos el metro en busca de Akihabara, para asaltarla por última vez. Esta vez fuimos bastante a saco, pues era el últimos día y queríamos gastar hasta el último yen en frikeo. Visitamos una librería enorme, donde pasamos mucho rato. Allí me compré tebeos de heidi...y me quedé flipada con la cantidad de Art-books que había (sí...allí hay art-books en las librerías...snif). También nos compramos varias películas de Chaplin ("Luces de ciudad","El gran dictador" y "Tiempos modernos"), que los tenían baratísimos (500 yenes=300 pesetas), y como son mudas nos nos importó que fuera la edición japonesa...Más tarde llegamos a Akihabara y entramos en varias tiendas de figuritas y frikezes en general...donde seguimos comprando casi con ánsia. XD Buscando nuevos antros de frikeo encontramos una tienda en la que vendían merchandaising de la WWE, donde nos tiramos un buen rato y Dani se compró una figuraza de Undertaker. Yo estuve a punto de sucumbir, pero estaba todo algo carillo y me controlé. Lo que yo no sabía es que, más adelante, en una juguetería entorme, encontraría un "Elmo risitas" en oferta que...no tendría más remedio que llevarme para casa, aún sin saber si me cabría en la maleta. XD

Las tiendas iban cerrando...y nos resistíamos a abandonar la zona...¡adiós frikeo! ¡adiós mundo ideal! ¡Adiós paraíso!


Del resto de la noche no recuerdo mucho...sólo visitar un "7eleven" para coger provisiones (para esa noche y para la mañana siguiente que madrugábamos muchísimo) y pasarnos muuuucho tiempo en el ryokan liados con la maleja, intentando meter todos los bultos y temiendo superar el peso máximo de la facturación...Estábamos contentos por todo lo vivido, pero no puedo evitar recordar la sensación de morriña que ya empezábamos a sentir...y eso que aún no habíamos vuelto.

Y en el próximo e último capítulo....el interminable viaje de vuelta a Barna. Snif snif.

Mata-ne!


3 de abril de 2008: Kamakura

sábado 7 de febrero de 2009

A partir de este día el ambiente empezaba a estar enrarecido. La cuenta atrás se había puesto en marcha y poco a poco empezamos a ser conscientes de que el día de volver a España (al Tercer Mundo, al mundo sin wateres inteligentes ni vendings machine...al trabajo y la rutina...) se acercaba peligrosamente. Aún así no dejamos que nos bajara el ánimo, pues ese día nos tocaba una de las excursiones más esperadas (por lo menos para mi ^^). La visita al Gran Buda de Kamakura. Se trata del segundo Buda más grande del país (por detrás del de Nara...del cual ya hablamos en una entrada anterior) y es famoso por haber sobrevivido a un Tsunami, que se llevó por delante el templo que lo albergaba, permaneciendo desde entonces a la intemperie.


Como siempre que tocaba salir de Tokyo, nos levantamos temprano y compramos algo de desayuno para llevar e ir tomando en el tren...

(INCISO: Alguno de nuestros "aventureros" se levantó resacoso y con ciertas partes de su cuerpo amoratadas -sigo sorprendida de que a Luis el dedo no se le cayera- Y es que hacer la colada en el hotel a altas horas de la madrugada debería ser considerado deporte de riesgo....XDDDDDD)

En cualquier caso, el trayecto hasta Kamakura fue tan tranquilo y plácido como siempre. Charlando y contemplando el maravilloso paisaje.

Que bonico y que entrañable es to...con sus arbolicos y sus mini-coches...aaaaynx


Al llegar a la estación de Kamakura...andábamos más perdios que Marco el día de la Madre...así que tras dar mil vueltas sin sentido y preguntar...nos informaron de que para llegar al Buda debíamos coger otro tren, que nos dejaba allí al lado. Nuestra grata sorpresa fue encontrarnos con un tren PRECIOSO, antiguo y muy bien decorado, que hizo que disfrutáramos del pequeño trayecto casi como si fuese una atracción de un parque de atracciones. Se trata del llamado "enoden", que en 2002 celebró su centenario. Una de las particularidades que tiene (además de su diseño retro) es que pasa por unas estrechas vías que circulan MUY cerca de los edificios, por lo que te parece estar transitando por una callecita de cuento...en un tren de cuento...

El precioso diseño del tren

Vías

Conductor muy concentrado Òò

Macetitas en medio...WTF! XD

La zona era simplemente preciosa. Lástima que íbamos algo justos de tiempo. Me quedé con ganas de explorar Kamakura más intensamente...es un lugar con mucho encanto. Enseguida pudimos vislumbrar al gran Buda, impresionante entre los cerezos en flor. No nos cansábamos de hacerle fotos. Había un águila que sobrevolaba la zona...aunque llegamos pronto a la conclusión de que lo tenían amaestrado para que las fotos y los videos quedaran más molones. Además hacía muy buen día, un sol espléndido. Por lo que nos quedamos allí mucho rato, disfrutando del lugar y de la belleza de todo lo que nos rodeaba en aquella bonita mañana de primavera (suena cursi...pero es lo que mejor define como nos sentimos allí de bien).





Y sí, en esta ocasión también hubo sucesión de posados estúpidos con el pobre Buda (que paciencia tuvo...jejeje)


Por muy pocos yenes se podía acceder al interior de la estatua, que es hueca por dentro. Tras entretenernos por allí un buen rato decidimos que ya iba siendo hora de buscar un sitio para comer. La tarea no fue fácil, y tras callejear un poco acabamos por entrar en un restaurante justo al lado de la estación. (Restaurante por decir algo...era un bar Manolo con unas estatuas de dos perros vestidos de boda muy inquietantes XDDDD) Teníamos mucha hambre, pero por aquel entonces el presupuesto empezaba a escasear, así que todos optamos por el mismo plato. (El más barato). Aparentemente era "algún tipo de carne" en salsa, acompañado de un siempre suculento plato de arroz blanco. Reconozco que aquello olía bien...pero la textura de la carne nos empezó a mosquear (estaba durísima, era como comer...cartílago XD) y decidimos preguntar a la camarera, que como no sabía inglés sólo artículo la palabra "pork" y se señaló las tripas.

...Supongo que preferimos no haberlo sabido, pero al menos no tenía nada que ver con las estatuas de los perros vestidos de etiqueta. XDDD En cualquier caso el hambre es el hambre, y nos lo comimos todo (nos faltó lamer el plato). Tras la comida cogimos el tren de vuelta a Tokyo, donde la mayoría de nosotros volvimos a quedarnos profundamente dormidos (no se que tienen esos trenes...en serio...XD).

Callejoncito entrañable típico de estos pueblos

Nuestro suculento manjar XD

La decoración inquietante...

Japonesa acabando de leer un mensaje de texto muy aburrido ZZZZZZ

Luis y yo despiertos

Luis y yo dormios XD

Una vez llegamos a Tokyo, nuestro plan era volver a visitar la zona de Asakusa. Si nos dábamos prisa llegaríamos a tiempo para pillar los puestecitos abiertos, y hacer alguna que otra compra de última hora. XD Pero llegar a Asakusa se convirtió en toda una odisea. No se en que momento nos perdímos, que transbordo hicimos mal ni cuantas veces dimos la vuelta. El caso es que estuvimos más de una hora dando vueltas por los subsuelos de Tokyo...algo perdidos en el mar de gente que iba y venía...Total, que cuando llegamos a Asakusa las tienditas de la calle principal ya estaban cerradas. Aún así, y ya que estábamos allí, nos pusimos a explorar la zona. Nos dimos cuenta de que de la calle principal salían callecitas secundarias en las que también había todo tipo de tiendas. Una de elllas, de maletas, nos fue muy útil, ya que más de uno tuvo que comprarse una maleta/bolsa extra a causa de la gran cantidad de cosas que habíamos comprado XDDDDD.

Volvíamos a tener hambre (recordemos que nuestra comida había sido....rara XD) y con pocas ganas de arriesgarnos en más "bar manolo" descubrimos un italiano que tenía buena pinta. Sin duda de los mejores sitios donde comimos. La comida deliciosa y ¡baratísima! El servicio impecable (le dabas a un botón y venía un camarero corriendo para ver que necesitabas) y la bebida era en forma de self-service, por lo que podías ir rellenándote el vaso con lo que quisieras.(la fanta de melón estaba inquietantemente rica :P) Nos gustó tanto el sitio que tomamos la firme determinación de volver allí al día siguiente (nuestro último día, snif).

Tras cenar volvimos al ryokan, y confirmamos de nuevo que en cualquier momento Japón puede sorprenderte. Encontramos un señor japo con el típico pañuelo atado a la cabeza! XD Parecerá una chorrada, pero este detalle tan "manga" nos hizo mucha ilu. Tras volver a asaltar el 7eleven (para sacar algo de dinero, que ya escaseaba, y de paso comprar bollos y paridas varias)

Callejeando por Asakusa...


Abuelo con niño recién salidito de un "manga"


Y hasta aquí un día más. Ya queda poco para terminar las crónicas. Joooooo. Snif snif.

MATA-NE!!!

2 de Abril de 2008: Museo Ghibli y Shinjuku

lunes 24 de noviembre de 2008

Amanece un día más en el Edoya. Nos levantamos prontito, pues tenemos que desplazarnos hasta Mitaka, pueblecito a las afueras de Tokyo donde está situado uno de nuestros destinos "estrella" del viaje: El Museo Ghibli.

Este día dimos finalmente por zanjado el tema de los hospitales...médicos...seguros y anginas varias. Tal y como me habían comentado el día anterior por teléfono, a las 8 de la mañana (de hecho, creo que llegó 10 minutos antes) tenía plantado en el hotel a un japo con el dinero que les quedaba por pagarme. Un ejemplo más de eficiencia y puntualidad japonesa.

Después de esto cogimos la linea correspondiente para ir a Mitaka, un pueblito a las afuertas de Tokio. Una vez allí, seguimos las indicaciones pertinentes y nos dirigimos en busca del ansiado museo. Existe una especie de Ghibli-Bus (lástima que no tuviera forma de Gato, sinó ya habría sido la pera XD) pero preferimos ir andando, porqué Mitaka es un lugar precioso, alejado del bullicio de Tokio y con mucho encanto. Además, estabamos en pleno hanami, por lo que mientras seguiamos las indicaciones (señales con un simpático totoro que nos indicaba cuanto quedaba para llegar) pudimos ir contemplando un paisaje estupendo.

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Típica casita de barrio residencial

Totoro guiándonos hacia nuestro destino.


El precioso parque de cerezos que tuvimos que seguir para llegar al museo.


Tras cruzar un par de calles, ahí estaba. Fue uno de los momentos más emocionantes del viaje. Un enoooorme Totoro nos daba la bienvenida al paraiso. Hay pocas palabras que definan el como se siente uno en el Museo Ghibli, pero es una sensación muy parecida a la que sientes cuando ves una película suya. Paz y felicidad. El niño que hay en ti despierta y disfruta como nunca. Fue una mañana realmente mágica.

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Bienvenidos a el paraiso T______T

Intentando entablar conversación con el enorme taquillero ;)


Yo muy feliz de la vida

Dani pletórico "¿¿Pero tu has visto donde estaaaaaamos???!!!"


La arquitectura del edificio es una pasada. Por fuera parece una especie de "casita para gnomos" encantandora.

Tras conseguir milagrosamente una entrada para Meritxell (los demás la traiamos comprada por Internet) nos adentramos en la aventura. Por desgracia dentro no dejan hacer fotos. Pero casi mejor así. Lo mejor es ir y sorprenderte. Yo iba un poco recelosa porque me habían dicho que no era para tanto...pero la verdad es que salí encantada. Es pequeñito, pero no hay nada en él que no sea increiblemente mágico. Cada rincon es encantador. Hasta los lavabos. Juro que no he estado en unos labavos tan bonitos en mi vida. Daban ganas de quedarse allí a vivir. En serio. Además pudimos asistir a la proyección de un corto sobre un perrito monísimo, y visitar numerosas exposiciones. La que te explica los misterios de la animación es increible, alucinante. Y la recreación del despacho del señor Miyazaki única. Las paredes estan prácticamente "forradas" de originales ¡del propio Miyazaki! Madre mia...espero que nuestras babas no los estropearan mucho....Pudimos ver los guiones, los story boards, los fondos, los diseños...de muchas de nuestras películas favoritas. Fue una de las mejores experiencias del viaje.

Tras ver el museo, por supuesto llegó la hora de pasar por las dos tiendas de recuerdos a gastarnos yenes. Como ya habíamos estado en una tienda Ghibli (y aún nos quedaba otra por ver XD) no vaciamos los estantes, tal y como estaba planeado. Además los objetos del Estudio Ghibli son algo más caros que la media (comparado con los precios de las frikadas allí, claro esta). Aún así compramos varios peluches, figuritas, llaveros, cómics, libros de arte...etc. Era muy dificil resistirse. XD Tras las compras y terminar de visitar todo el museo (en la parte exterior, donde está la reproducción del robot de LaPuta, sí se podían hacer fotos), nos tomamos un café en la cafeteria del museo, mientras repasábamos nuestras compras (e incluso alguno volvía a entrar para comprar algo a última hora XD).

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Fotito sacada "destrangis" en el GatoBus que había dentro (donde sólo dejaban jugar a los niños...joooouh)

Luis y yo posando con el robot

Dani y yo en plan "no nos moverán, nos quedamos aquí a vivir"


Que chuli mi GatoBuuuuus

Que fácil es hacernos felices XDDDD


Tras abandonar a regañadientes el Museo (el hambre empezaba a apretar, y aún teníamos muchos planes para ese día...) nos dispusimos a encontrar un buen sitio para comer en Mitaka, con la esperanza de encontrar algún Bar Manolo encantador como el de Himeji. Pero no supimos donde buscar, o no tuvimos suerte, por lo que decidimos volver a la estación. Las estaciones japonesas suelen ser casi todas como centros comerciales, así que no nos fue dificil dar con una planta entera de restaurantes. Volvimos a decidirnos por un italiano (sí, a partir de ahora la comida italiana se impondría XD no se porqué...). Allí comimos bastante bien, y pudimos ¡sentarnos los 6 juntos! ¡en la misma mesa! (en serio...esto era todo un acontecimiento XD) La mejor anédota fue la confusión entre Luis y el camarero. Este pidió "coke" y no se porqué extraño motivo el camarero interpretó "cofee", por lo que acabó trayéndole un vaso enorme con café con hielo, que sólo Dani (que es adicto y el café no le afecta XD) pudo terminarse.


Dani to viciao...XDDD


Una vez comidos y reposados, volvimos a coger el tren de regreso a Tokio. Nuestro plan para la tarde era visitar el distrito de Shinjuku, especialmente el famoso ayuntamiento de Tokio y su mirador, donde se pueden apreciar vistas espectaculares del inmenso Tokio.

Una vez allí dimos un pequeño paseo por los alrededores, contemplando los inmensos rascacielos de la zona más financiera de Tokio. Cuando llegamos al famoso "Tocho" , el "tochisimo" ayuntamiento de Tokio (lapidadme si queréis pero el chiste es inevitable) nos pusimora rápidamente a hacer cola para poder subir a la última planta de una de sus torres, ponde había un mirador. Tuvimos que pasar un pequeño control de seguridad (ya que se trata de un edificio oficial) pero los agentes fueron muy amables. Recuerdo que uno abrió la bolsa de Dani y se echó a reir cuando vio lo que había dentro ¡TOTORO! XD Creo que ahí se hizo bastante evidente que éramos 6 inofensivos frikis occidentales.

MySpace

Edificios altísimoooooooooooooooooooooooooooooos

Oh yeah

Judit "flipping with the camera"...

SuGOOOOOOOOOOOOOI XDDDDD


En fin, que como bien dice Dani en uno de los videos del momento..."como no vayan los ascensores igual llegamos mañana" XD Afortunadamente la tecnologia japonesa no nos defraudó, y subimos -bastante rapidito además- los XXXXXXXX pisos que debía tener aquello.

Lo primero que te sorprende cuando subes al último piso, es que allí no sólo hay un mirador. Allí hay de todo. XD Tiendas por doquier, cafetería...Podría decirse que es un mini-centro comercial. XD Así que además de hincharnos a hacer fotos, pudimos comprar algún que otro recuerdo, y a Dani le dio tiempo hasta de hacer una amiga de Yokohama. :P Como estaba anocheciendo ya, decidimos esperar a que lo hiciese del todo, y así tener panorámicas de Tokio nocturnas, que son aún más impresionantes, parece que estes dentro de una película futurista.

¿Os suena ese Hotel? Revisad "Lost in translation"... ;)

Yo quedándome tonta mirando al infinito. Y es que la ciudad parecía no tener fin.

Tiendecitaaaaas. Ni aquí dejaron nuestras carteras de sufrir XD

La noche empezaba a caer sobre la "megalópolis" (porque llamar "ciudad" a ESTO es llamar "charco" al océano)

Luis, yo y Tokio a nuestra espalda.

Lo curioso de esta foto es que la hicimos con el automático, poniendo la cámara en el escaparate de una tienda (si no hubiésemos estado en Japón...me habría preocupado..XD)

"Wellcome to the future"


A la salida del edificio...Flipante, eh?

Como aún no era tarde y las tiendas aún estaban abiertas, dedicamos un buen rato a investigar Shijuku. Descubrimos que además de enormes rascacielos había un barrio dedicado al ocio bastante curiosa, llena de "Pachinkos" y bares donde los oficinistas acuden para relajarse tras las largas jornadas de trabajo. Allí pudimos encontrar varias tiendas frikis, donde volvimos a gastarnos muchos yenes XD. Alguna de estas tiendas eran realmente difíciles de encontrar, pues estaban ocultas en subsótanos o plantas diversas de edificios donde también vivia gente, lo cual dio para muchas anécdotas de frikis correteando por escaleras y ascensores de pisos escogidos al azar. XDDD
El barrio de ocio de Shinjuku de noche

Saliendo de una tienda friki escondíaaaaaaa

Una vez cerradas las tiendas, cenamos algo en un sitio de comida rápida (ramen rápido, más bien XD) donde el señor era un poquito rancio pero la comida era muy muy barata. Y con eso y un bizcocho (del 7eleven) nos volvimos al Edoya, a descansar, a comprobar cuantas frikadas de más habiamos comprado y a dormir, pues al día siguiente nos tocaba la última excursión fuera de Tokio: Kamakura.
El altar friki que se estaba contruyendo Dani en la habitación XD


Dos de mis adquisiciones del día


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Mata-ne!!!!

1 de Abril 2008: ¡Hace sol! ¡Amos de paseo por Tokyo!

jueves 30 de octubre de 2008

Este es el relato de uno de los días más productivos de cuantos pasamos en Tokyo: Palacio Imperial, Odaiba, Ueno y -como no- Akihabara en una misma jornada. Y sin despeinarnos.

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Pero empezemos por el principio. Nos levantamos tempranito como cada mañana en el Edoya. Mientras los demás desayunan, Luis y yo nos acercamos al Hospital Yuntendo (ya nos sabíamos bien el camino ^__^U ) a que nos devuelvan -al menos- la mitad del dinero que pagamos (el resto nos lo entregaría la compañía de seguros al día siguiente).

Una vez solucionado esto, nos dirigimos todos a nuestra boca de metro habitual, donde una vez más, tuvimos que pasar un buen rato descifrando como llegar a nuestro destino (en este caso, el Palacio Imperial).

Esto....WTF!!!


Y ahora que menciono el tema del metro. Tras valorar bastantes opciones (ya no nos quedaba Japan Rail Pass) nos decidimos por comprar una tarjeta llamada Pasmo. (sí, el nombre da mucho juego para comentarios graciosos XD)

Tarjetita PASMO con su mascota correspondiente (todo en Japón tiene mascota XD)


Por aquí se entraba al Metro ^^


El sistema era bastante sencillo. Tras dejar un depósito de...(creo que eran 500 o 1000 yenes que posteriormente te devolverían) ibas recargando la tarjetita con cantidades desde los 1000 yenes. En Japón las tarifas de metro van en crescendo dependiendo de la distancia que recorras, por lo que es una opción bastante útil si no quieres hacerte un lío. (Eso sí, hay que recargarla con mucha frecuencia, sino puedes encontrarte sin dinero para salir del metro, ya que el pago se efectua al salir y no al entrar).

Especialmente modernos eran los "detectores" que se usaban para esta tarjeta. No tenías siquiera que sacarla, con acercar el bolso ya bastaba. Y era muy útil y bastante molón de hacer. XDDD

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Tras este inciso, vuelvo a las crónicas del viaje propiamente dichas. El trayecto hacia el Palacio Imperial (bueno, hacia sus jardines, porqué el Palacio sólo lo ves de lejos) se desarrolló sin problemas, aunque aún nos seguía maravillándo la curiosa fauna urbana japonesa.


- "Esos entrañables bichitos negros voladores..."

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Los jardines imperiales son enormes. Y la verdad es que en pleno Hanami y con el día tan soledado que hacía, estaban especialmente bonitos. Especialmente me gustaron los alrededores del foso que nos separa del Palacio...con sus patitos nadando y sus cerezos que casi casi tocaban el agua con la punta de las hojas. Fue uno de esos momentos de incontinencia fotográfica de la que a continuación intentaré hacer una breve selección.

Alucinante el contraste de colores.


Yo cual "shojo" manga...


Casi todo el "6pack". Faltaba Jose, que obviamente estaba haciendo la foto.

Que bonico es to. La estampa perfecta de un día perfecto en un lugar increible.


Nos adentramos al interior de los jardines (si amiguitos, todo esto era antes de entrar) y , la verdad, lo que más destaca de ellos es que son inmensamente grandes y está todo ultra limpio y muy cuidado. Los cerezos allí, como no, estaban preciosos, llegando a ver los más grandes y frondosos que habíamos visto hasta ahora. También fue interesante poder visitar una exposición gratuita de pintura sobre el monte Fuji (lo que nos recordó la ausencia de Museos en nuestro planning. La verdad es que en un país como Japón...el arte está a tu alrededor, no entre cuatro paredes.).

Por lo demás los Jardines no me impresionaron demasiado. Supongo que después de ver las maravillas de jardines que vimos en Kyoto y en Himeji, esperaba algo más.

Graaaaandes

Especie de "grupo del inserso" japonés jejeje


A la salida de los jardines



Como aún nos quedaba mañana por delante, decidimos visitar Odaiba , una isla artificial situada en la bahía de Tokyo y que se conecta con la ciudad a través del emblemático puente Raimbow. Es una zona muy muy curiosa, llena de cosas que ver y muy animada (la oferta cultural y de ocio es especialmente buena, con muchos centros comerciales, varios parques de atracciones...)

El viaje hasta allí ya fue toda una aventura, ya que fuimos por medio de la linea de metro Yurikamome, sin conductor y totalmente futurista. Además tuvimos la gran suerte de sentarnos delante y buaaa, era una pasada. Creo que hicimos mil fotos sólo del trayecto, porqué a cad minuto había algo (vista, edificio, cosa XD) que nos llamaba la atención.

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Dani y yo sentaditos disfrutando del paisaje en primera fila. wiiii.

En este curioso edificio se suelen celebrar los grandes eventos frikis japos


Me quedé con ganas de visitar por dentro las instalaciones de la Fuji Tv...creo que habría sido muy curioso de ver.

Más vistas curiosas desde el tren...

Una vez allí, como ya he dicho, nos sorprendió la gran oferta de ocio del lugar. Antes de poder llegar a la zona de fotos de rigor (puente, estatua de la libertad, etc) nos topamos con maravillas como estas:

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Curiosa emtrada de una tienda para gatos...No entramos, pero seguro que dentro había cosas a la altura de esa entrada XDDD


Cochazo estupendísimo que nos encontramos por allí... (cualquier excusa para hacer el moñas es bien recibida)


¿Hace un condón de Picachu? Madre mia que cosas...

La zona del...digamos...paseo marítimo es bastante chula, y también bastante romántica dada la gran cantidad de parejas que pudimos ver por allí. Además de hacernos multitud de fotos probamos de nuevo las famosas bolas de pulpo rellenas (Takoyaki), aunque Luis pasó un mal rato por ansioso... (avisados quedáis de que no importa lo frias que parezcan estar por fuera, por dentro QUEMAN).

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Estampa preciosa de parejita frente a mar (eso sí...luego les vimos de frente y tenían una cara de aburrimiento..XDDD)

El romanticismo se contagiaba XD


Estatua de la Libertad (no he estado en la de NY, así que de momento me conformaré con la de Tokyo...jejeje)


Love is in the aaaair (mira que llegan a ser horteras los japos en ese sentido, la verdad XD)



Tras el "photo call" nos dirigimos a uno de los numerosos centros comerciales de por allí (bueno, realmente fuimos a uno en concreto porqué yo había divisado una Disney Store desde el tren y no podía dejarla escapar.

El regreso tuvo que ser algo precipitado porqué a Luis de repente le empezó a picar todo el cuerpo. (En sentido literal XD) y cuando le miré tenía todo lleno de rojeces y sarpullidos... Vamos, que tenía una reacción alérgica como la copa de un pino. Y para que Dani pudiese darle la medicación correcta (nuestro enfermero venía bien preparado ;) ) tuvimos que pasar por el Ryokan. (Más tarde descubriríamos que lo que a Luis le había dado alergia era el Yukata del ryokan...curioso...Òò)

De el viaje de vuelta destacar lo espectáculas de atravesar el distrito financiero de Tokyo (con sus rascacielos y tal) desde el tren aquel sin conductor. Pufff. Parece que estés en Gotham City o algo parecido. :)

Para el próximo viaje a Tokyo me he prometido dedicarle un día entero a explorar Odaiba como se merece.

Después de que Luis se medicara y le dejara de picar todo (jejeje) nos dirigimos al parque de Ueno con la intención de seguir la tradición japonesa del Hanami y comer bajo la sombra de los cerezos florecidos.

El parque de Ueno es uno de los más grandes de la ciudad, y en su interior se encuentran un Zoo y numerosos Museos (que, por desgracia, no tuvimos tiempo de visitar...yo que quería ver Pandas...snif). Antes de llegar pasamos por un 7Eleven (¿o era un Lawson?)...En fin, uno de esos benditos establecimientos 24 horas, donde compramos Bento a un precio irrisorio y allí mismo nos lo calentaron en el microondas. Estaba todo buenísimo. En Japón hasta la comida más cutre de supermercado sabe deliciosa.

Como no había sitio en las lonas azules, y nos daba un poco de vergüenza...acabamos sentados en la acera XD. La verdad es que teníamos más pinta de mendigos que otra cosa...(por cierto, el parque de Ueno tiene bastantes mendigos, pero estos se diferencian bastante de los mendigos que tenemos por aquí. No piden dinero y transmiten mucha dignidad).

Muy cómodas tampoco es que estuviéramos...pero al menos no nos cagó ningún pájaro en la comida XDDDD

Mirad que icooooooooo OISHIIIIIIIIIIIIIIIII


Con el estómago lleno nos dimos un paseo por el parque. Había mucha gente, imagino que debido al buen tiempo que hacía ese día y al espectáculo del Hanami. Ueno es también un parque "para parejitas", sobre todo en la zona que bordea un lago, donde hay típicas barquitas con forma de pato de lo más cursis.

Japonesas y minifaldas....poco más que añadir


Pajaricos....


Que bonico el lago


Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarl


Barquitas con parejitas


Después del paseo, y como ya estábamos un poco hartos de naturaleza y nos apetecía consumir frikismo cual hienas, decidimos acabar el día en Akihabara. Y como Ueno esta relativamente cerca de Akihabara, nos la jugamos y fuimos andando.

El paseo dio mucho de si, desde el que nos echaran -literalmente- de una tienda de cachorritos por pesaos -y por grabarlos en video- hasta el que tuviésemos que recurrir a la "dudosa" brújula de Luis para saber hacia donde teníamos que ir. Además pudimos comprobar que la tercera edad japonesa le da mucho al sake durante el Hanami XDDDD

Respecto a la orientación, al final optamos por lo fácil, seguir las vías del metro (que se alzaban sobre nuestras cabezas), y finalmente llegamos sin problemas a ese paraiso que es Akihabara, donde pasamos un final de tarde como tantos otros, frikeando.

Y esto es todo de momento. Esta entrada ha sido larga, pero es que fue un día muy productivo.

En el próximo episodio: El museo Ghibliiiiiiiiiiiiiiiiiiii


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Mata-ne!!!






31 de Marzo de 2008: (Otro día de consumismo extremo: el gran AKIBA y el mercadillo de ASAKUSA

lunes 20 de octubre de 2008

Somos unas “ratas de centro comercial” en toda regla. Y en Japón más. La mañana amaneció lluviosa y decidimos prorrogar nuestra visita al barrio de Asakusa hasta la tarde. Así que…como siempre que no sabíamos donde ir, acabamos en Akihabara.

Pero antes dejadme que os hable de los desayunos del Edoya. Que con la tontería no os había hablado de ellos, y oye, el desayuno es la comida más importante del día. Jejeje. No llegaban al nivel de mamá pato, pero estaba bien. Los servían en un restaurante prácticamente adjunto al hotel, y era una especie de buffet libre donde podías combinar como quisieras desayunos occidentales con japos. Es decir…tenías arroz, sopa de miso…etc, pero también café, bollos con mermelada…. Estaba muy muy bien. Además, al contrario que en el Towa (donde casi todos los huéspedes eran japoneses) aquí todo el mundo era joven y turista. Y había muchísimos españoles, así que te sentías como en casa. XD

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Después de desayunar bien, Luis y yo pasamos por el hospital para ver si nos devolvían nuestro dinero. Después de esperar nuestro turno con mogollón de ancianas japos y ganarnos la amistad de un crío de 3 o 4 años y su madre…nos llegó el turno. La incomunicación fue un gran problema. El personal del hospital no parecía entender nada, y no nos querían devolver el dinero (sólo nos devolvían la mitad). Nos pusimos tensos. Muy tensos. Y nos fuimos. Y encima al salir mi paraguas lila (snif snif) ya no estaba. Parecerá una tontería…pero ahí exploté. Me entró una llorera increíble. Por todo. Yo que sé. El viaje de mi vida y unas anginas inoportunas lo estaban empañando un poco. Ahora en la distancia me parece anecdótico pero allí se me cayó el mundo encima. Y también de la impotencia de no poder entendernos con los del hospital…que se yo… Al final todo quedó en un mal entendido y los del seguro me devolvieron el dinero que me faltaba. Y lo recuperamos todo. Otra cosa no, pero de nuevo “chapó” por la eficiencia de este país. El trato de la gente del seguro y del venerable matrimonio propietario del Edoya…(a pesar de los problemas de comunicación XD). Tengo la sensación de que si me pasa en cualquier otra parte del mundo no hubiese recuperado la pasta.

PD: Ni que decir tiene que la actualización de hoy se la dedico a mi chico…por su paciencia al aguantar mi rabieta aquel día de vuelta del hospital…a pesar de lo raro que nos miraba todo el mundo. Nunca verás a un japo llorar por la calle…ellos no muestran ese tipo de sentimientos en público. De hecho si lloran se ponen en cuclillas en un rincón, se hacen un ovillo y se tapan la cara (verídico! Fuimos testigos!) lo cual creo yo que llama mucho más la atención que caminar llorando dignamente…pero bueno. XD Ellos son así. )

MySpace MySpace Que paciencia hay que tener....


En fin. Temas hospitalarios a parte, aquella mañana decidimos entrar en el “Akiba”. Que viene a ser como un gigantesco “Corte Inglés” casi exclusivamente dedicado a la electrónica (y a los juguetes y frikadas…claro). Ni que decir tiene que nos pasamos allí toda la mañana. Y que compramos muchas cosas. Y que Judit y Jose se miraron muy mucho las cámaras de fotos. (¡y al final se compraron una!).

Bienvenido al paraiso...joven friki

Pequeña "camarita"...

Esto es el paraiso de todo aficionado a la fotografía...


Al que le gusten los gachapones puede implosionar aquí...XDDD


El hambre apretaba, y como tantos otros días, el cuerpo nos pedía RAMEN. Y como el “Akiba” es todopoderoso, allí mismo encontramos una amplia oferta de sitios para comer. Nos decidimos por uno de esos de sentarse en la barra. Como siempre muy barato y muy rico. Veo las fotos y empiezo a salivar cual perro de Paulov… Recuerdo que mi caldo sabía a huevo cocido…Hummmm. Vale…lo dejo ya. XDDD

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Que rico estaba T__________________T


Había parado de llover, así que por fin pudimos emprender la marcha hacia el barrio de Asakusa, uno de los lugares más turísticos de la capital, y cuyo principal atractivo es el templo Senso-ji, principal recinto budista de la capital.

Nada más salir del metro (que ya la parada es bonita, con forma de templito) lo primero que te encuentras es con el característico edificio de la cerveza Asahi (que como podéis ver, tiene forma de jarra de cerveza) y con el….”zurullo amarillo”…que se supone que es una llama pero hasta los japoneses le llaman “zurullo”…. Estas dos construcciones nos dieron para una buena retahíla de fotos estúpidas (que si agarrando la jarra de cerveza…soplando del zurullo, lamiendo el zurullo….sacándose el zurullo de la nariz….XDDD).
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"Making off" de un par de fotos estúpidas... XDD Para que veáis que poco sentido de la dignidad teníamos....


Asakusa es un barrio muy animado, por lo que ya antes de llegar al recinto más célebre nos entretuvimos bastante. Al lado de la puerta de entrada (llamada Kaminari Mon, reconstruida en 1865 después de un incendio, y que se reconoce facilmente por su enorme "linterna" roja con los kanjis de trueno y puerta), encontramos una KOBAN. Las KOBAN son comisarías de policía japos. No os había hablado de ellas hasta ahora. Resultan muy curiosas, pequeñitas, monas…y siempre, y digo SIEMPRE, tienen peluches. Y creedme, resulta muy gracioso ver peluches super kawaiis al lado de las fotografías de los criminales más buscados. XDDD Son cosas que sólo se ven en Japón.

Al lado de la comisaría, encontramos ¡una Totoro Shop! Como aún no habíamos visitado el museo Ghibli, os podéis imaginar la histeria que nos entró en esta tienda. Era muy pequeñita, pero estaba repleta de cosas preciosas. Snif. Ojalá hubiese comprado más. Ojalá hubiese comprado todo. XD
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¿A que son monas las comisarías japos?

Primera "TOTORO SHOP" del viaje. Como podéis imaginar...fue un gran descubrimiento. :)

Luis y yo frente a la puerta principal (kaminari mon)

Comparativa "yo" vs "linterna" para que os hagáis una idea del tamaño XD


Pero hablando de compras…Una vez cruzada la Kaminari Mon, llegamos a la famosa calle de Nakamise, Se trata de una calle comercial, con tiendas y tenderetes en el mejor estilo Edo, donde encontramos tiendas de todas las clases. Nos venderán desde recuerdos y muñecas hasta yukatas y kimonos. Hay familias que llevan regentando una misma tienda de generación en generación desde hace siglos. Ni que decir tiene que compramos y compramos como auténticos enfermos. XD. (Otro día descubriríamos que además de esa calle principal…hay muchas otras por los laterales donde puedes comprar desde baterías de cocina hasta maletas (dimos buena cuenta de ello) y allí descubrimos un restaurante italiano que era la polla…pero…eso ya lo contaré en su momento).

La calle de la perdición

Iluminación nocturna

Una de mis compras (cuando le vi la carita, no pude dejar de llevármelo XD) Y detrás hay un Van Houten cocoa...mmmmmm

Kimono chulísimo que se agenció Jose...

De ese día también recuerdo que hacía un viento espantoso…y que las tiendas de Nakamise cerraron enseguida (alrededor de las 6 o 7 de la tarde) así que aún teníamos un par de horas útiles antes de volver al ryokan. ¿Alguien adivina a donde fuimos? XD

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Y en el próximo capítulo….El palacio imperial y sus inmensos jardines.

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